El ejército no quiere cambiar. Necesita un revolcón gigantesco porque es inconcebible que sus soldados jueguen juegos macabros que ya han cobrado la vida de dos de ellos. Por eso aparece en la lista de las malas empresas esta semana.
Comentarios
Es supremamente importante recaer sobre las circunstancias puntuales que degeneran en esta situación que no solo pone en riesgo a los mismos soldados sino que de igual manera detrimenta la imagen institucional de nuestras instituciones, so pena de resultar lesivo para nuestras comunidades. Nada es gratuito, talvez hayan factores de caracter sicologico que repunten hacia respùetas negativas, presiones, malos tratos, etc.